Tomar la decisión correcta

Las modas, como casi todas, siempre vienen desde Estados Unidos. En muchas películas y series aparece la típica cafetería donde sirven unas grandísimas tazas de café, tortitas… y ¡que me decís de esas grandes jarras de zumo de naranja!, o tienen un exprimidor automático de naranjas o son zumos artificiales.

Pero,  ¡que nos van a contar estos americanos a nosotros cuando nuestra dieta es la mejor del mundo y en nuestra patria tenemos frutas de todos los colores y variedades!.

Un zumo recién exprimido es un indiscutible placer para el paladar a media mañana cuando el hambre empieza a apretar, por la tarde como merienda o después de comer como postre, una de las mejores inyecciones de vitaminas es un zumo de naranja.

Por lo menos eso es lo que yo creo y desde hace varios años sirvo zumo natural de naranja en mi cafetería. En un principio utilizaba el típico exprimidor eléctrico manual que cualquiera puede tener en casa. La verdad es que no necesitaba más ya que la demanda no era mucha.

Poco a poco los pedidos fueron aumentando de tal manera que tuve que plantearme el adquirir un exprimidor automático. Ni corto ni perezoso me puse en contacto con una de las pocas empresas que en ese momento ofrecían ese tipo de máquinas. Me ofrecieron un dispositivo, que según ellos, ofrecía unas características geniales y un gran diseño, todo ello a un coste excesivo, no obstante lo compré.

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Desde el principio me di cuenta que la elección no había sido la correcta, primero porque su limpieza era muy complicada, os podéis imaginar después de una larga jornada de trabajo ponerse a desmontar una aparato casi por completo y segundo y para colmo se  estropeaba cada dos por tres y la empresa no se hacía cargo de las reparaciones porque me decían que no era un defecto de fábrica sino de uso. Había días en que me hubiese gustado tirarlo a la basura pero no podía porque no estaba amortizado ni de lejos.

Hemos ido aguantado “el trasto”, así es como lo llamábamos, hasta hace poco cuando tuvo una rotura importante y el coste de la reparación era elevado. Así que decidimos comprar uno nuevo.

Tras el fracaso de la anterior compra decidí informarme y pedir presupuestos a varias empresas, incluso le pregunté a varios de mis proveedores. La verdad es gran cantidad de ellos me dijeron que en muchos establecimientos de hostelería que visitaban habían máquinas de la marca MIZUMO.

Les llamé y les expliqué cuales eran mis necesidades además de mis preocupaciones. Tras recibir toda esa información me recomendaron un exprimidor Auto-Pro y me dieron todas las garantías de que esta máquina era robusta y fiable y además de fácil limpieza.

Tras analizar y comparar toda esta información con lo que me ofrecían otras empresas quedé convencido.

Su instalación fue muy rápida y ahora que la tengo algún tiempo en mi establecimiento  puedo decir que sí he acertado.

Gracias MIZUMO.

madridinfo

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